Participación y colaboración son dos de los principios fundamentales que junto a la transparencia definen al modelo de gestión de Gobierno Abierto.

Con la participación, se propicia el papel activo de la ciudadanía en la toma de decisiones de interés público que le afecten.

La colaboración se fundamenta en la creación de métodos de trabajo colaborativos a nivel interno y externo: personal de las corporaciones, tejido social, ciudadanía a título particular, entidades ciudadanas, empresas, organizaciones no gubernamentales, otras administraciones, etc.

 

La participación  ciudadana se lleva a cabo a través de procesos participativos:

Son procesos de reflexión conjunta en los que intervienen todos los y las agentes sociales implicados (ciudadanía asociada y no asociada, personal técnico y responsables políticos) aportando sus diferentes perspectivas o visiones, para la toma de decisiones sobre temas de interés público.

En ellos, aprendemos a escuchar a las otras personas, a trabajar colectivamente, a respetar reglas mínimas para la convivencia, donde vamos ganando confianza y perdiendo el miedo a expresarnos.

 

Algunas de sus ventajas radican fundamentalmente en que:

  • Movilizan la capacidad de cada persona para considerar, analizar y adoptar cambios.
  • Permiten que cada persona comparta el proceso y, por lo tanto, se sienta beneficiaria y responsable de los resultados y compromisos adquiridos.
  • Facilitan comprender los problemas desde diferentes puntos de vista, ya que se aprovecha la diversidad de las personas que forman los grupos.
  • Posibilitan abordar distintas alternativas para la solución de problemas.